Dar al AESH las estrategias que de verdad funcionan con un niño con TDAH, sin semanas de tanteo
Un QR guardado en el expediente de seguimiento de la AESH (acompañante de alumnos con discapacidad), y la persona que acompaña conoce desde la primera hora las estrategias de atención, de organización y de gestión de la impulsividad que funcionan con su hijo con TDAH. Ya no hacen falta varias semanas de tanteo para encontrar lo que funciona.
Este caso se refiere a un niño con TDAH de 11 años acompañado por una AESH, cuyos padres quieren evitar que cada nuevo acompañante, o su sustituto, vuelva a empezar de cero para entender cómo canalizarlo.
El momento vivido
Primer día con la nueva AESH. Descubre a su hijo al mismo tiempo que a la clase. Todavía no sabe que una consigna larga se pierde por el camino, que un recordatorio visual vale más que un recordatorio oral repetido, y que un gasto de energía a primera hora de la mañana ayuda a aguantar sentado después.
En el expediente de seguimiento que abre para anotar sus observaciones, una ficha lleva un QR. Lo escanea. En unos minutos, tiene las estrategias ya probadas por los padres y el curso anterior: dividir las consignas en etapas, usar un temporizador visible, permitir un objeto antiestrés, valorar lo que se ha empezado en lugar de sancionar lo que se queda a medias.
No ha tenido que pasar tres semanas probando al azar. Cuando está ausente un día, su sustituta abre el mismo expediente, escanea el mismo QR y mantiene el mismo rumbo. Sin reunión adicional convocada, sin retroceso para el niño en cada cambio de adulto.
- Usted lo escribe
- El QR está colocado
- El lector escanea
- Comprendido, sin volver a explicar
Dónde colocar el QR para este caso
El objetivo: que las estrategias sigan al niño y no al adulto, para que tanto la AESH titular como su sustituta dispongan del mismo modo de empleo sin nueva reunión.
- Expediente de seguimiento de la AESH: ficha con QR guardada en la primera página, ahí donde cada acompañante anota sus observaciones.
- Plancha A4 de etiquetas (modelo estándar) impresa en casa, para pegar el QR en la agenda, el estuche y la carpeta portadocumentos.
- Tarjeta plastificada entregada a la AESH en el primer encuentro, para guardarla en el cuaderno de comunicación.
- Ficha de acogida transmitida al docente de referencia, para que la AESH y el profesor compartan los mismos puntos de referencia.
El QR no sustituye al PPS (Proyecto Personalizado de Escolarización): pone las estrategias concretas al alcance de la mano, antes y más allá de los documentos oficiales.
Plantillas de texto prerredactadas
Tres esquemas para ayudar a la AESH a canalizar sin castigar, y a entender qué se esconde detrás de la agitación. Para ajustar según su hijo, no para copiar palabra por palabra.
Para la sección «Presentación»
«[Nombre] tiene [edad] años, tiene un TDAH. Su atención se desconecta rápido, sobre todo con las consignas largas, y la impulsividad puede hacerlo responder o moverse antes de reflexionar. No es mala voluntad: a su cerebro le cuesta filtrar y esperar.»
Para la sección «Cómo ayudar»
«Usted puede: dividir las consignas en una etapa a la vez, usar un temporizador visible para encuadrar el tiempo, permitirle moverse o manipular un objeto discreto, valorar lo que ha empezado, recordarle las transiciones unos minutos antes.»
Para la sección «Qué evitar»
«Qué evitar: darle cinco consignas seguidas, castigarlo por una respuesta impulsiva, privarlo del recreo para recuperar un trabajo (el movimiento lo ayuda a concentrarse después), comentar su agitación delante de la clase, esperar a que se calme solo sin un marco.»
Patologías relacionadas
El TDAH es central en este caso. Cuando se acompaña de una dislexia, una dispraxia o un trastorno de la memoria de trabajo, las estrategias transmitidas a la AESH a menudo se complementan.
Casos similares
Otras tres situaciones en las que una persona acompañante o un equipo educativo recoge las buenas estrategias sin tanteo ni reunión adicional.
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Tres textos (presentación, cómo ayudar, qué evitar), un código QR compartido. Al escanear, su interlocutor lee lo que debe saber, en su propio lenguaje.