Fatiga crónica
La fatiga crónica designa un agotamiento que resiste al descanso: una noche completa no basta para recargar, y al despertar ya se está sin fuerzas. La palabra fatiga lleva a confusión, porque evoca el estado pasajero que todo el mundo conoce tras una jornada cargada. Aquí se trata de un fondo permanente que reduce mucho la energía disponible y obliga a decidir, de forma continua, entre las actividades de un mismo día.
Vivir con fatiga crónica equivale a gestionar una reserva más pequeña que la media, sin poder reponerla a voluntad. Una actividad ordinaria para los demás, hacer la compra, mantener una conversación larga, encadenar dos citas, puede consumir gran parte de ella y dejar huella durante varios días.
Una salida que parece anodina puede pagarse al día siguiente, y a veces incluso un día más tarde. Es el desfase más desconcertante de la fatiga crónica: el esfuerzo y su contragolpe no caen al mismo tiempo, de modo que el entorno rara vez relaciona el agotamiento del miércoles con la reunión del lunes.
Este retraso lleva a muchas personas a dosificar sus actividades por adelantado, a guardar margen, a renunciar a veces la víspera de un evento para poder cumplirlo. Vistos desde fuera, estos ajustes parecen inconstancia o falta de ganas. Desde dentro, son cálculos permanentes para no cruzar un umbral cuyo rebasamiento sale caro.
Comprender una fatiga que no se ve
La dificultad no es la falta de voluntad, sino lidiar con una energía limitada e imprevisible. Varias realidades se repiten a menudo en el día a día de las personas afectadas:
- un agotamiento presente desde el despertar, independiente de la calidad del sueño;
- un contragolpe posible tras un esfuerzo que los demás consideran banal, a veces diferido de 1 a 2 días;
- una dificultad para encadenar varias actividades sin tiempo de recuperación;
- cancelaciones de última hora, que protegen una reserva de energía ya mermada.
Lo que ayuda de verdad
El reto es preservar la energía disponible en lugar de forzar. Algunos apoyos marcan una verdadera diferencia:
- poder adaptar el ritmo, fraccionar las tareas y prever pausas;
- anticipar las citas importantes aligerando los días que las rodean;
- un entorno comprensivo, que no interprete una negativa como desinterés.
Fatiga crónica en cifras
- ~ 0,5 - 2 %de la población española estimada con SFC/EM.Fuente: Asociación Espanola de Sindrome de Fatiga Cronica.
- ~ 200 000personas afectadas en España.Fuente: SOSEFC.
- Más frecuenteen mujeres y entre 30-50 años.Fuente: Ministerio de Sanidad.
Adaptaciones posibles
Las necesidades varían de una persona a otra, pero algunos ajustes se repiten con frecuencia.
- En la escuela: un PAP (plan de apoyo personalizado) o un PPS (plan personalizado de escolarización) puede aligerar la carga (adaptación del horario, pausas, reducción de deberes), con el apoyo de un o una AESH (acompañante de alumnado con discapacidad) si es necesario.
- En el trabajo: la RQTH (reconocimiento de la condición de trabajador con discapacidad), solicitada a través de la MDPH (organismo público de la discapacidad), da derecho a ajustes como el teletrabajo, horarios flexibles o un puesto adaptado al esfuerzo posible.
- En el día a día: prever momentos de recuperación, repartir las compras y los trámites, aceptar la ayuda ofrecida para las tareas más costosas.
Explicaciones según su perfil
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Fatiga crónica explicado a un Niño o niña
0–12 añosLa fatiga crónica es como una batería que no se recarga bien. Incluso después de dormir toda la noche, la persona se despierta ya cansada. No es lo mismo que estar cansado tras un gran día de juego: es un cansancio que se queda todo el tiempo.
Cada día, la persona tiene que tener mucho cuidado con cómo usa su energía, como si tuviera una pequeña reserva. No puede hacer un montón de cosas seguidas, porque si no queda aún más agotada después.
No es pereza, la persona no es débil ni "poco valiente". Trabaja mucho para hacer lo que puede, incluso cuando es difícil.
Fatiga crónica explicado a un Persona cuidadora familiar
0–99 añosLa fatiga crónica es muy distinta de un simple cansancio del día a día. La persona se despierta ya agotada, incluso después de una noche de sueño, y tiene que tomar decisiones constantes para ahorrar su energía: no es pereza, es una realidad física.
Usted puede notar:
- Cancelaciones de último momento (no por capricho, sino por incapacidad repentina)
- Una dificultad para hacer varias cosas el mismo día
- A veces, un cansancio intenso tras un esfuerzo que nos parece insignificante
Como acompañante, tenga en cuenta que esta persona no "se deja llevar". Cada día se las arregla con una batería mucho más vacía de lo normal. Su comprensión y su paciencia ante los cambios de planes son valiosos para ella.
Fatiga crónica explicado a un Profesional medicosocial (todas las edades)
0–99 añosLa fatiga crónica designa un agotamiento profundo que persiste pese al descanso. A diferencia del cansancio pasajero tras un día intenso, se trata de un estado permanente: una noche completa no basta, y la persona se despierta ya cansada.
La persona dispone de una reserva de energía reducida que no puede reconstituir a voluntad. Debe decidir de forma continua entre sus actividades cotidianas: hacer la compra, mantener una conversación larga o encadenar dos citas pueden consumir mucha energía y tener efectos durante varios días.
En su papel profesional, usted puede ayudar a adaptar las actividades y las expectativas (en el centro escolar, en familia, en la estructura) teniendo en cuenta esta realidad: prever tiempos de recuperación, fraccionar las tareas, anticipar en lugar de improvisar.
Fatiga crónica explicado a un Preadolescente
7–12 añosLa fatiga crónica es cuando alguien está cansado todo el tiempo, incluso después de una buena noche. No es el cansancio del final del día: es despertarse ya sin fuerzas.
En la vida real, puedes notar:
- que a veces cancela en el último momento,
- que hace una actividad, pero luego tiene que dormir toda la tarde,
- que elige qué hacer con su día como si fuera un presupuesto.
Puedes ayudarle de forma muy sencilla:
- proponiendo actividades tranquilas (juego de mesa, película) en lugar de siempre físicas,
- no forzándolo nunca a "moverse un poco, que te va a venir bien".
Para él, abrir una bolsa de caramelos puede ser un esfuerzo. No es que no quiera: es que no puede, ese día.
Fatiga crónica explicado a un Hermano o hermana
12–99 añosLa fatiga crónica no es solo estar reventado tras un día duro. Es despertarse ya vacío, y tener una batería de energía mucho más pequeña que la de los demás. Ni siquiera el descanso la recarga de verdad.
Por eso, tu hermano o tu hermana tiene que elegir dónde gastar su energía, por ejemplo, hoy es escuela O deporte, no las dos cosas. Por eso quizá veáis cancelaciones de último momento o que rechaza cosas chulas: no es capricho, es un límite físico real.
A veces también, algo que a los demás les parece sencillo (una salida, una pequeña tarea) lo deja completamente K.O. durante horas o días. No es que "se deje llevar", es solo que el contador de energía funciona de otra manera en él o en ella.
Fatiga crónica explicado a un Amigo cercano
12–99 añosTu amigo vive con un cansancio que no se va, ni siquiera tras una buena noche. No es pereza ni falta de sueño: es como si su batería estuviera siempre a medio cargar, incluso al despertarse.
En concreto, esto significa que tiene que elegir con mucho cuidado cómo usar su energía. ¿Ducharse Y ver a los amigos el mismo día? A veces es demasiado. Un esfuerzo que a ti te parece leve puede dejarlo completamente vacío durante días.
- Puede cancelar a último momento, no por falta de ganas, sino porque siente que su cuerpo dice que no.
- Gestiona su energía como un presupuesto: tiene que decidir qué es realmente importante hoy.
¿La buena noticia? Sabiendo esto, puedes seguir cerca con naturalidad. Las cancelaciones no son contra ti. Y juntos podéis encontrar momentos que le vengan de verdad bien.
Fatiga crónica explicado a un Adolescente
13–17 añosImagina que empiezas el día con la batería a la mitad, mientras que para los demás está al 100 %. Eso es la fatiga crónica: un cansancio que no se va con una buena noche de sueño, porque viene del propio cuerpo, no solo del cansancio normal.
La persona que vive esto tiene que tomar decisiones todo el tiempo: ir a clase o ver a los amigos, pero no las dos cosas el mismo día. A menudo se despierta ya agotada, incluso después de dormir. Y a veces, algo que parece simple para los demás (una hora de deporte, una salida) puede dejarla por los suelos durante días.
No es pereza, no es psicológico. Es simplemente que su energía funciona de otra manera. En lugar de juzgarla por lo que no puede hacer, puedes respetarla por cómo se las arregla en el día a día con lo que tiene.
Fatiga crónica explicado a un Adulto joven
18–25 añosLa fatiga crónica es distinta de estar simplemente cansado. Es un cansancio que se queda incluso después de dormir, que no desaparece con el descanso. Al contrario de lo que se podría pensar, no es una cuestión de motivación o de voluntad.
En el día a día, eso quiere decir:
- Despertarse ya sin fuerzas, sin haber recuperado de verdad
- Tener que pensarlo bien antes de aceptar una actividad, porque la energía disponible es limitada
- A veces necesitar varios días para recuperarse después de algo que parece banal para los demás
- Cancelaciones de último momento, no por flojera, sino porque el cuerpo dice basta
Es como tener una batería mucho más pequeña que la de la mayoría de la gente, y tener que aprender a gestionarla día a día para poder hacer las cosas que de verdad importan.
Fatiga crónica explicado a un Estudiante
18–25 añosLa fatiga crónica es un agotamiento que no desaparece con el descanso. A diferencia del cansancio habitual tras un día intenso, crea una falta de energía permanente: una noche completa no basta para recargar, y uno se despierta ya vacío.
En el campus, esto significa gestionar a diario una reserva de energía limitada. Actividades ordinarias (seguir varias clases seguidas, trabajar en grupo, hacer una exposición) pueden consumir mucha energía y generar un cansancio que persiste durante varios días.
Las adaptaciones útiles:
- Clases en línea o grabaciones para evitar acumular desplazamientos y presencia física
- Distribución de los exámenes o realización en grupos pequeños en lugar de en aula magna
- Posibilidad de hacer pausas durante la jornada
- Ampliación de los plazos para los trabajos
Contacta con el servicio de accesibilidad de tu centro: pueden poner en marcha medidas adaptadas a tus necesidades reales, sin que tengas que justificar continuamente por qué funcionas de otra manera.
Fatiga crónica explicado a un Madre o padre
18–99 añosLa fatiga crónica es un cansancio que no desaparece con el descanso. A diferencia del cansancio habitual tras un día agitado, su hijo o hija se despierta ya agotado y tiene que gestionar su energía como un presupuesto muy limitado.
Usted puede observar:
- Cancelaciones de último momento, porque la energía no está presente
- Una dificultad para hacer varias actividades el mismo día
- A veces, un gran cansancio tras un esfuerzo que parece banal para los demás
No es pereza ni falta de motivación. Su hijo o hija no "se deja llevar": cada día se las arregla con una reserva de energía mucho más reducida. Lo importante es ayudarle a gestionar bien esa energía valiosa y a adaptar las actividades a lo que realmente puede hacer.
Fatiga crónica explicado a un Docente de infantil o primaria
18–99 añosLa fatiga crónica es un cansancio que no se va con el descanso. El alumno o alumna puede empezar el día ya agotado, sin relación con su sueño o su actividad.
En clase, notará:
- ausencias frecuentes, a veces sin aviso previo,
- una atención que decae por oleadas, sobre todo tras una actividad física,
- días "buenos" y días en los que hay que dejarlo todo,
- una gran lucidez del niño o niña sobre lo que puede aguantar.
Para que la clase sea más inclusiva:
- permitir un retiro a un lugar tranquilo o a la enfermería sin dramatizar,
- aligerar en los días "difíciles" en lugar de pedir un esfuerzo adicional para recuperar.
Este cansancio no es falta de voluntad. Al contrario, revela una voluntad muy entrenada en arreglárselas con poca energía.
Fatiga crónica explicado a un Docente de secundaria
18–99 añosLa fatiga crónica no es simplemente cansancio corriente. Se trata de un agotamiento persistente en el que una noche de sueño no basta para recargar las pilas: el adolescente se despierta ya cansado, como si empezara cada mañana con una reserva de energía reducida.
A diferencia del cansancio pasajero, este estado se instala de forma duradera y obliga a elegir constantemente: cada actividad (clases, conversación, actividad física) consume una parte importante de esa reserva limitada. Lo que a otro alumno le exige poco esfuerzo puede agotarlo considerablemente y afectar a su energía durante varios días.
En clase, esto se traduce en:
- Una concentración variable según el momento del día
- Una necesidad de pausas regulares y de aligerar la carga de trabajo
- Una recuperación más lenta tras los esfuerzos escolares
Fatiga crónica explicado a un Formador o tutor universitario
18–99 añosLa fatiga crónica es un agotamiento duradero que no desaparece con el descanso: a diferencia del cansancio corriente tras un día intenso, persiste incluso después de una noche completa y forma un fondo permanente.
Con una energía limitada y que no se puede recargar a voluntad, el estudiante debe decidir constantemente entre sus actividades cotidianas. Lo que otros hacen sin esfuerzo (seguir varias clases seguidas, asistir a reuniones, participar activamente en grupo) puede consumir una parte importante de esa reserva y generar un cansancio residual durante varios días.
En el contexto docente, esto significa que la presencia física en clase no refleja la capacidad cognitiva real: el estudiante puede estar atento intelectualmente y carecer de recursos para otras tareas. La accesibilidad pasa por adaptaciones flexibles: acceso a las grabaciones de las clases, posibilidad de seguirlas a distancia, plazos espaciados, salas de descanso reservadas.
Fatiga crónica explicado a un Psicólogo escolar
18–99 añosLa fatiga crónica no es el agotamiento pasajero de un día intenso, sino un estado permanente de energía reducida que persiste pese al descanso. Una noche completa no suele bastar para "recargar": la persona se despierta ya debilitada.
Este agotamiento funcional obliga a decidir constantemente: cada día hay que elegir qué actividades emprender, sabiendo que la reserva de energía disponible es bastante menor que la media. Actos ordinarios (hacer la compra, mantener una conversación larga, encadenar varias citas) pueden consumir una parte importante de esa energía y dejar repercusiones durante varios días.
En el entorno escolar, esta realidad debe considerarse desde su dimensión subjetiva: lo que parece fácil para un compañero puede suponer un esfuerzo considerable para el alumno afectado, con consecuencias en la concentración, la participación y la recuperación.
Fatiga crónica explicado a un Educador especializado
18–99 añosLa fatiga crónica es un agotamiento profundo que persiste pese al descanso. A diferencia del cansancio corriente tras un día intenso, está presente al despertar y a lo largo de toda la vida cotidiana.
La persona dispone de una reserva de energía reducida y no puede reconstituirla a voluntad. Actividades banales para muchos (hacer la compra, mantener una conversación larga, encadenar dos citas) consumen una parte importante de esa energía y pueden dejar huella durante varios días.
Es una decisión constante: cada día hay que elegir qué actividades son viables, porque todo compromiso tiene un coste energético real. Acompañar a una persona en esta situación es ayudarla a comprender y respetar sus límites, sin culpa, y a planificar juntos ritmos sostenibles.
Fatiga crónica explicado a un Médico o personal sanitario
18–99 añosLa fatiga crónica se distingue del cansancio habitual: se trata de un agotamiento persistente que el descanso nocturno no resuelve. La persona se despierta ya cansada y dispone de una reserva de energía reducida que no puede reconstituir a voluntad.
Impacto en el día a día: cada actividad (compra, citas, conversación prolongada) consume una parte importante de esa reserva limitada. Las consecuencias se extienden durante varios días y obligan a decidir constantemente entre las tareas de una misma jornada. Lo que a los demás les parece ordinario resulta costoso en términos de energía.
Acompañamientos posibles:
- Evaluación del funcionamiento real y de los factores agravantes (actividades, estrés, sueño)
- Ayuda para planificar la energía y el ritmo de las actividades
- Búsqueda de las causas subyacentes (afecciones médicas, desequilibrios biológicos)
- Apoyo psicológico frente a las adaptaciones necesarias
- Coordinación con otros profesionales (fisioterapia suave, terapia ocupacional) según el contexto
Fatiga crónica explicado a un Profesional medicosocial
18–99 añosLa fatiga crónica es un agotamiento permanente que no desaparece con el descanso: incluso después de una noche completa, la persona se despierta ya sin energía. A diferencia del cansancio pasajero que todos conocemos, se trata de un estado duradero que reduce considerablemente los recursos energéticos disponibles cada día.
Para la persona afectada, cada actividad supone un coste energético desproporcionado: hacer la compra, participar en una conversación o encadenar dos citas pueden consumir buena parte de su energía y provocar un cansancio persistente durante varios días. Por eso debe elegir y ajustar constantemente sus actividades en función de esa "reserva reducida" que no se reconstituye a voluntad.
Como profesional, reconocer esta realidad permite fijar objetivos realistas con la familia y el centro escolar, evitar la sobrecarga y detectar las señales de agotamiento antes de que afecten al bienestar general.
Fatiga crónica explicado a un Trabajador social
18–99 añosLa fatiga crónica es un agotamiento que persiste pese al descanso: una buena noche de sueño no basta para recargar las pilas, y la persona se despierta ya cansada. Es muy distinto del cansancio pasajero que todos conocemos tras un día difícil.
En el día a día es vivir con una reserva de energía reducida que no se puede reconstituir a voluntad. Actividades ordinarias para muchos (hacer la compra, participar en una reunión, encadenar varias citas) pueden consumir gran parte de esa energía y dejar efectos durante varios días.
En su acompañamiento, esto significa adaptar el ritmo de los trámites, prever pausas y reconocer que la persona debe decidir constantemente entre sus actividades esenciales. Recursos como los centros de atención a la autonomía, los dispositivos de ayuda a domicilio o el apoyo psicosocial pueden facilitar su recorrido.
Fatiga crónica explicado a un Compañero de trabajo
18–99 añosLa fatiga crónica es un cansancio que no se borra con el descanso. Tu colega afectado gestiona un presupuesto de energía cada día, y elige con cuidado dónde lo invierte.
En el trabajo, se puede observar:
- cancelaciones de último momento, a veces en plena jornada,
- una dificultad para encadenar reunión tras reunión,
- consecuencias fuertes tras un esfuerzo que a los demás les parece banal,
- una gran fiabilidad en los días en los que ha colocado su concentración.
Para facilitar la colaboración:
- aceptar sin sospechas los ajustes de horario, el trabajo a distancia, las pausas,
- no comentar "¡se te ve en forma!": rara vez ayuda.
La regularidad de este cansancio es invisible. Confiar en sus límites es lo que permite sostener una vida profesional.
Fatiga crónica explicado a un Reclutador o RR. HH.
18–99 añosLa fatiga crónica es un agotamiento profundo que no desaparece con el descanso habitual. A diferencia de un simple cansancio pasajero, la persona se despierta ya sin fuerzas y tiene que gestionar su energía diaria como un recurso limitado y valioso.
Esto puede manifestarse mediante:
- Ausencias o cambios de último momento en el trabajo
- Una dificultad para encadenar varias tareas el mismo día
- Un cansancio desproporcionado tras un esfuerzo que a otros les parece corriente
No se trata de una falta de motivación o de voluntad. La persona organiza activamente su tiempo y sus esfuerzos para seguir rindiendo. Algunos ajustes sencillos, como horarios flexibles, trabajo a distancia o pausas estructuradas, permiten a menudo aprovechar plenamente sus competencias.
Fatiga crónica explicado a un Pareja
18–99 añosLa fatiga crónica no es solo estar reventado tras un día cargado. Es despertarse ya vacío, sin que el descanso cambie gran cosa. Tu pareja se las arregla cada día con un depósito de energía mucho más pequeño que lo normal.
En concreto, esto significa que tiene que elegir con cuidado cómo gastar su energía: hacer las compras o ver a amigos el mismo día, a menudo no es posible. Una actividad que a ti te parece insignificante puede agotarla durante varios días después. Las cancelaciones de último momento no son holgazanería, es un límite real que cambia de un día a otro.
Lo que ayuda en el día a día: hablar con franqueza de su consumo de energía en vez de intentar «hacer como antes», aceptar que los planes cambien, y compartir las tareas de la casa sin esperar a que se derrumbe para pedir ayuda.
Fatiga crónica explicado a un Vecino
18–99 añosLa fatiga crónica es un cansancio que no desaparece con el descanso. A diferencia del cansancio de un día largo, la persona se despierta ya agotada y debe gestionar su energía con mucha prudencia.
Puedes notar:
- Cancelaciones de último momento o ausencias frecuentes
- Dificultad para hacer dos actividades el mismo día
- A veces, un gran cansancio tras un esfuerzo que a otros les parece corriente
No es pereza ni mala voluntad. La persona debe cada día tomar decisiones con su energía, que es mucho más limitada que la de los demás. Es invisible, pero muy real para ella.
Fatiga crónica explicado a un Animador o monitor de ocio
18–99 añosLa fatiga crónica es una batería que nunca se recarga del todo. La persona se despierta ya vacía, incluso tras una buena noche. No es pereza ni falta de motivación: es un límite físico real que gestiona en el día a día.
Lo que vas a notar:
- Cancelaciones de último momento o ausencias frecuentes (no es una falta de consideración voluntaria, es solo la energía que no responde)
- La imposibilidad de encadenar dos actividades el mismo día, incluso suaves
- A veces, un cansancio muy intenso tras un esfuerzo que a los demás les parece normal (un paseo, un taller)
En concreto, para animar: ofrece formatos flexibles: actividad a la carta en vez de un programa cargado, posibilidad de participar parcialmente (venir solo un rato), momentos de pausa integrados en el grupo. Acepta los cambios de último momento sin culpabilizar a la persona. Ya hace un esfuerzo importante con venir.
Fatiga crónica explicado a un Persona adulta
26–59 añosLa fatiga crónica es un cansancio que persiste incluso después del descanso. A diferencia del cansancio habitual tras un día agitado, significa despertarse ya agotado y tener que gestionar la energía como un recurso limitado y valioso.
Esto es lo que se observa en concreto:
- Cancelaciones o ausencias de último momento, no por falta de voluntad;
- Una dificultad para encadenar dos actividades el mismo día;
- A veces, un cansancio desproporcionado tras un esfuerzo que parece insignificante para los demás.
La persona no se rinde: toma decisiones estratégicas a diario con una reserva de energía considerablemente reducida. Es una gestión activa, no una pasividad.
Fatiga crónica explicado a un Responsable o jefe directo
26–59 añosLa fatiga crónica no es un cansancio corriente que desaparece con el descanso. La persona se despierta ya agotada y tiene que gestionar su energía como un recurso muy limitado, día tras día.
En el trabajo, esto puede manifestarse mediante:
- Ausencias o cancelaciones de último momento, no por falta de motivación
- Una dificultad para encadenar varias tareas o reuniones el mismo día
- A veces, un cansancio intenso tras un esfuerzo que parece normal para los demás
No se trata de desmotivación: la persona organiza estratégicamente sus esfuerzos a diario. Los ajustes pertinentes suelen tener que ver con la organización del trabajo (reparto de tareas, trabajo a distancia parcial, pausas regulares) más que con la carga en sí.
Fatiga crónica explicado a un Persona mayor
60–99 añosLa fatiga crónica es un cansancio que no se borra con el descanso. A diferencia de un simple desgaste tras un día agitado, la persona se despierta ya agotada y tiene que gestionar su energía con atención, como se gestiona un presupuesto ajustado.
En el día a día, eso significa:
- Tener que renunciar a ciertas salidas o aplazar citas
- Poder encadenar solo pocas actividades en un día
- Sentir un cansancio intenso tras un esfuerzo que a los demás les parece insignificante
No es pereza ni falta de voluntad. Es arreglárselas, día tras día, con una reserva de energía muy inferior a lo normal. Esta gestión diaria requiere sabiduría y una gran dignidad.
Fatiga crónica explicado a un Persona jubilada
60–99 añosLa fatiga crónica es un cansancio que no se borra, ni siquiera después de una buena noche de sueño. A diferencia del cansancio habitual tras un día intenso, es una falta de energía permanente que sigue ahí, de la mañana a la noche.
Eso cambia el día a día: hacer la compra, conversar con amigos o encadenar dos citas consume mucha más energía que para los demás. Por eso hay que elegir las actividades de la jornada, porque la energía disponible es más limitada.
Para seguir activo socialmente a pesar de ello, se puede adaptar el ritmo: visitas más cortas, actividades fraccionadas, o planificar las salidas los días mejores. Lo importante es encontrar el equilibrio personal para seguir viendo a los seres queridos sin agotar lo que se tiene.
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