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Casos de uso
Un niño autista se escapa: la policía municipal escanea el código

Un niño autista se escapa: la policía municipal escanea el código

Nolan tiene ocho años y lleva una identificación que nunca tiene que sacar él mismo: una pulsera de silicona, escondida bajo la manga, con un código QR. A veces se escapa sin avisar, sobre todo cuando un ruido o una multitud se vuelven demasiado.

El agente que lo encuentra solo en una esquina no necesita conocer la palabra autismo. Solo saber cómo acercarse, y cómo no hacerlo.

El momento vivido

17:20, salida del colegio Jules-Ferry. Nolan se escabulló mientras su madre firmaba una nota en el cuaderno de comunicación, aprovechando la gran verja que quedó entreabierta mientras salía una fila de niños. Dos minutos después, camina solo por la calle del Mercado, con la capucha puesta, tapándose los oídos con las manos por el camión de reparto que da marcha atrás pitando frente a la panadería.

Una patrulla de la policía municipal lo detecta, parado en seco frente a un escaparate, inmóvil desde hace casi un minuto. La agente se acerca despacio, ve la pulsera gris en su muñeca izquierda, y en ella un pequeño pictograma QR. Escanea con su teléfono de servicio, sin decir palabra, mientras su compañero se mantiene apartado para no formar un círculo alrededor del niño.

  1. Usted lo escribe
  2. El QR está colocado
  3. El lector escanea
  4. Comprendido, sin volver a explicar

Dónde colocar el QR en este caso

Los padres de Nolan pensaron primero en una tarjeta guardada en su mochila. Descartada enseguida: la mochila se queda en el colegio o en el coche, no la lleva encima cuando se escapa por la verja o el jardín. Una fuga siempre empieza con las manos vacías.

También se consideró una chapa cosida en el abrigo, pero se abandonó la idea: Nolan se quita la ropa cuando hace mucho calor o siente molestia sensorial, y un abrigo colgado en la percha del colegio no sirve de nada un miércoles por la tarde en el parque.

La pulsera de silicona blanda, del tipo que se usa para las alergias alimentarias, resultó ser la solución. Puesta en todo momento, incluso en la piscina o para dormir, resiste que la manipule y Nolan no intenta quitársela porque casi no la siente. El QR está grabado en ella, nunca impreso en una simple pegatina que terminaría despegándose.

Modelos de texto ya escritos

Tres textos redactados por los padres de Nolan, con calma, un domingo por la noche. Los revisan una vez por trimestre y los ajustan si aparece un nuevo detonante sensorial, pero la estructura no cambia de un escaneo a otro.

Para el apartado «Presentación»

«Nolan es autista y puede alejarse de golpe sin avisar, sobre todo si un ruido fuerte o una multitud lo desbordan. No siempre habla en esos momentos, pero entiende lo que se le dice.»

Para el apartado «Cómo ayudar»

«Acérquese despacio, sin gritar su nombre desde lejos. Hable con voz tranquila, muéstrele las manos. Si lleva sus auriculares de reducción de ruido en el bolsillo del abrigo, ofrézcaselos antes que nada.»

Para el apartado «A evitar»

«No lo sujete del brazo ni insista en que la mire a los ojos. Evite rodearlo entre varias personas: un solo adulto hablando ya es mucho para Nolan.»

Patologías relacionadas con este caso

La tendencia a escaparse en un niño autista suele responder a una sobrecarga sensorial más que a un deseo de irse. Con frecuencia se acompaña de una ansiedad marcada ante el ruido y lo imprevisto.

Casos similares

Otras situaciones en las que un profesional que se encuentra con un niño solo, perdido o en apuros se beneficia de saber de antemano cómo acercarse, incluso antes de decir una palabra.

Lo intento, sin tarjeta