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Sordoceguera

La sordoceguera reúne en una misma persona una afectación importante de la vista y del oído. Los dos canales por los que pasan habitualmente la información y el vínculo con los demás están afectados a la vez, lo que coloca el tacto en el centro de la comunicación y de la orientación.

El grado varía mucho de una persona a otra: algunas conservan un resto de visión o de audición, otras no. En todos los casos, el encuentro con el mundo exterior se construye mediante el contacto, el movimiento y puntos de referencia estables, y la presencia de los demás debe señalarse para no surgir de la nada.

No se llama la atención de una persona sordociega haciéndole un gesto con la mano o llamándola desde lejos: se entra en contacto por el tacto, con una mano posada con suavidad sobre el hombro o el antebrazo. Ese gesto, que anuncia una presencia, sustituye a la mirada cruzada y al saludo lanzado al entrar en una sala.

A partir de ese contacto, la comunicación puede tomar formas variadas: signos trazados en la palma, lengua de signos táctil, alfabeto sobre la mano, apoyos en caracteres grandes muy contrastados para quien conserva un resto de vista. El hilo común sigue siendo el mismo: decir quién es uno al llegar y avisar al marcharse, sin lo cual la conversación se interrumpe sin explicación para la persona.

Un mundo que se percibe por el contacto

Cuando la vista y el oído faltan a la vez, la información ya no llega de forma espontánea a la persona: es ella quien debe ir a buscarla, o que hay que aportarle por otros canales. El espacio, los desplazamientos y los intercambios se reorganizan entonces en torno al tacto y a puntos de referencia fiables.

  • Identificar quién está presente y quién toma la palabra supone que se la informe de forma activa.
  • Desplazarse por un lugar desconocido exige una guía y puntos de referencia constantes.
  • Cada intercambio reclama una concentración sostenida, y por tanto una fatiga rápida.
  • El aislamiento acecha en cuanto el entorno olvida mantener el contacto.

Lo que mantiene el vínculo

Unos códigos sencillos, compartidos por el entorno, bastan para que los intercambios resulten fluidos y tranquilizadores. La regularidad de esos gestos cuenta tanto como los gestos en sí.

  • Tocar la mano o el hombro antes de hablar, para señalar la presencia.
  • Presentarse cada vez y anunciar la marcha.
  • Mantener los espacios de vida ordenados de forma estable, sin mover los objetos de referencia.
  • Apoyarse en el canal que mejor funciona para la persona (táctil, restos visuales o auditivos).

Adaptaciones posibles

El acompañamiento se basa en una guía adaptada, apoyos táctiles o muy contrastados, y la presencia de profesionales formados en la comunicación específica.

  • En la escuela: acompañamiento por un AESH (un auxiliar de apoyo para alumnos con discapacidad, en Francia) formado, apoyos táctiles o en caracteres grandes contrastados, y un PPS (un proyecto personalizado de escolarización, en Francia) que coordine a los profesionales en torno al alumno.
  • En el trabajo: un puesto adaptado con ayudas técnicas, recurso a un intérprete en comunicación táctil según las situaciones, y apoyo de la RQTH (un reconocimiento de la condición de trabajador con discapacidad, en Francia) a través de la MDPH (el organismo departamental para las personas con discapacidad, en Francia) para financiar las adaptaciones.
  • En el día a día: un entorno estable y bien organizado, guía para los trayectos nuevos, y un entorno que aplique sistemáticamente los códigos de contacto.

Explicaciones según su perfil

Elija un perfil para leer la explicación adaptada.

Sordoceguera explicado a un Niño o niña

0–12 años

Imagina que no pudieras ver ni oír bien al mismo tiempo. Es como si dos de tus superpoderes para comprender el mundo a tu alrededor no funcionaran muy bien. Eso hace las cosas más difíciles, pero no imposibles.

Las personas en esta situación usan mucho sus manos para hablar y comprender. Se puede escribir en la palma de su mano, hacer signos que ellas notan, o simplemente tocarlas para que sepan que estamos ahí.

Es importante avisar siempre a la persona : decir « soy yo » antes de hablarle, o tomarle la mano para que note que llegas. Estos pequeños gestos sencillos hacen que todo sea más fácil y más tranquilizador para ella.

Sí, es cansado para esa persona, porque tiene que concentrarse de verdad para comprender. Pero igualmente puede tener amigos, jugar y vivir un montón de aventuras.

Hacer comprender

Vivir con la Sordoceguera: el contexto explicado, el intercambio liberado.

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