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Casos de uso

Entregar al referente de discapacidad, desde la incorporación, la lista de apoyos que le hacen ganar tiempo, sin una reunión más

Un expediente de incorporación que el referente de discapacidad abre incluso antes del primer día, y un QR que detalla los apoyos concretos: una pantalla doble, un espacio de trabajo ordenado, instrucciones por escrito. Las adaptaciones están listas a la llegada, sin una reunión específica ni explicaciones repetidas puesto tras puesto.

Este caso trata de un adulto de 26 años con dispraxia que empieza un nuevo puesto. Quiere que el departamento de RRHH y el referente de discapacidad tengan enseguida los ajustes adecuados, en vez de descubrir con el paso de las semanas por qué ciertas tareas manuales o de organización le cuestan.

El momento que cuenta

El expediente de incorporación llega siempre con su lote de casillas que marcar y formularios que rellenar deprisa. Para Inés, 26 años, con dispraxia, son precisamente esos gestos los que se resisten: escribir a mano bajo la mirada de un compañero, organizar un puesto de trabajo todavía vacío, encontrar el documento adecuado en un montón. Nada insuperable, pero un gasto de energía invisible, y el riesgo de que tomen su lentitud en ciertas tareas por una falta de cuidado.

En vez de esperar, incluye en su expediente entregado a RRHH una tarjeta con su QR. La referente de discapacidad lo abre antes de la incorporación. En pocas líneas, lee lo que Inés ha anotado ella misma: la dispraxia dificulta la planificación y la precisión de los gestos, no el razonamiento, y unos pocos ajustes sencillos lo cambian todo. Una segunda pantalla para no estar saltando entre ventanas, instrucciones por escrito, un orden estable y señalizado, tiempo en las tareas manuales. El material se pide antes de la llegada.

El primer día, el puesto ya está adaptado. Nadie le pide a Inés que justifique su pantalla doble ni que cuente, a cada compañero curioso, por qué prefiere el ordenador a la pizarra. El trabajo empieza por lo que sabe hacer, no por lo que la frenaría si no se hubiera previsto nada. Una información puesta una vez, ante el interlocutor adecuado, y toda una serie de pequeñas batallas cotidianas simplemente no llega a producirse.

  1. Usted lo escribe
  2. El QR está colocado
  3. El lector escanea
  4. Comprendido, sin volver a explicar

Dónde colocar el QR en este caso

En el trabajo, el QR no necesita exhibirse. Acompaña los documentos de incorporación y queda al alcance de las personas que deciden los medios, para que actúen en el momento adecuado, antes de la incorporación a ser posible.

  • Tarjeta incluida en el expediente de incorporación de RRHH, entregada en la firma o en la visita de bienvenida, para anticipar el material.
  • Enlace en mensaje directo al referente de discapacidad, compartido en cuanto se confirma el puesto, antes del primer día.
  • Etiqueta en el ordenador o en la carpeta de trabajo, impresa desde una plancha A4 de etiquetas (modelo estándar), como recordatorio discreto para los compañeros cercanos.
  • Enlace en la firma del correo interno, que cada interlocutor puede abrir a su ritmo, sin ningún trámite.

La regla aquí: actuar pronto vale más que explicar tarde. Un puesto preparado antes de la llegada evita a la persona tener que reclamar, gesto a gesto, lo que necesita para trabajar.

Plantillas de texto ya redactadas

Tres plantillas para ajustar a su situación. Cubren lo que un departamento de RRHH o un referente de discapacidad lee primero: qué es la dispraxia en el trabajo, qué ayuda de forma concreta, y qué complica las cosas sin necesidad. Puntos de partida, no frases para copiar tal cual.

Para el apartado "Presentación"

"Me llamo [nombre], me incorporo al equipo como [puesto]. Tengo dispraxia: la planificación y la precisión de los gestos me piden más esfuerzo, mientras que el razonamiento y las ideas no se ven afectados. Con unos pocos apoyos sencillos en el puesto de trabajo, soy plenamente operativo."

Para el apartado "Cómo ayudar"

"Puede: prever una segunda pantalla y herramientas de escritura, transmitirme las instrucciones por escrito y no solo de palabra, mantener un orden estable y señalizado, conceder algo de tiempo en las tareas manuales, y valorar el resultado por el fondo y no por la forma."

Para el apartado "Qué evitar"

"Qué evitar: pedirme que tome notas a mano bajo presión, mover mi material sin avisar, interpretar mi lentitud en un gesto como una falta de rigor, darme muchas instrucciones de palabra a la vez, o comentar mi forma de organizarme delante de los demás."

Particularidades implicadas en este caso

Este caso se basa en la dispraxia, también llamada trastorno del desarrollo de la coordinación. Dificulta el encadenamiento preciso de los gestos y la planificación, sin afectar a la inteligencia ni a las competencias. En la empresa, se confunde fácilmente con torpeza o con una falta de aplicación. La página enlazada explica qué está en juego y las adaptaciones que restablecen el equilibrio.

Casos similares

Otras situaciones en las que preparar el terreno antes de la llegada, en vez de explicar después, ahorra a la persona una larga serie de justificaciones en el día a día.

Este caso no debería tener que repetirlo con cada persona nueva.

Cada inicio de curso, cada nuevo sustituto, cada cita: hay que empezar de nuevo. myHandiQR pone fin a eso. Lo escribe una vez. Ya no volverá a empezar desde cero en cada encuentro.