myHandiQR myHandiQR
Casos de uso

Alumno de secundaria con dislexia, 12 años

En secundaria, un alumno ve pasar trece docentes distintos en la semana. Cada uno abre el cuaderno de clase en algún momento. Cualquiera puede escanear. Lo que antes requería una reunión pedagógica por trimestre cabe ahora en una pegatina dentro de la tapa: el perfil se lee, las adaptaciones se aplican, sin que el alumno tenga que pedirlo en público.

Este caso concierne a los estudiantes de secundaria disléxicos escolarizados en un entorno ordinario con o sin PAP (plan de acompañamiento personalizado, en Francia), especialmente en el paso de 1º a 2º de ESO, cuando cambia el equipo docente.

El momento vivido

Clase de historia, 1º de ESO. El profesor pide copiar en limpio el párrafo dictado el día anterior. Adam abre su cuaderno, lo da vuelta, busca la página. A su alrededor los lápices se deslizan. Él se queda fijo. Termina tres líneas en diez minutos, una ortografía que no tiene nada que ver con lo que sabe decir de forma oral. El profesor pasa entre las filas, se detiene. Se pregunta si el alumno se distrae, no entiende la consigna, o se niega.

El cuaderno de clase está sobre el escritorio, abierto en la página del día. En la parte interior de la tapa, una pegatina discreta. El profesor escanea. Tres párrafos después sabe que Adam tiene un PAP (plan de acompañamiento personalizado, en Francia) en proceso de validación, que utiliza una tipografía Open Dyslexic en tamaño 14, que se le dan diez minutos más en los trabajos escritos, y que conviene evaluar de forma oral el conocimiento de la lección.

En la clase siguiente, Adam tiene una ficha preimpresa para completar, no para copiar. El profesor anota aparte el dominio del contenido.

  1. Usted lo escribe
  2. El QR está colocado
  3. El lector escanea
  4. Comprendido, sin volver a explicar

Dónde colocar el QR en este caso

La tapa interior del cuaderno de clase es el punto de anclaje: cada docente lo abre en cada clase para comprobar lo que se ha anotado. Pegatina discreta, formato cuadrado de 3 x 3 cm, plastificada.

Duplicar en la agenda personal (los estudiantes de secundaria tienen una aparte) si el alumno la usa más que el cuaderno de clase oficial. Evitar el estuche en secundaria: pasa de mochila en mochila y las pegatinas acaban arrancadas por compañeros que piensan que "parece publicidad".

Para los exámenes, la pegatina puede estar en la hoja de control, impresa directamente por el tutor o el AESH (asistente educativo para alumnos con discapacidad, en Francia) de referencia. Al final de cada trimestre, cuando llega un nuevo profesor sustituto, escanea en la primera clase y no necesita que le presenten el expediente de cada alumno.

Evitar las tarjetas en la cartera en secundaria: se pierden antes de Navidad, y un adolescente no las saca de buena gana delante de sus compañeros.

Modelos de texto ya redactados

Las tres plantillas siguientes están pensadas para un estudiante de secundaria que redacta él mismo su perfil, con el acuerdo de sus padres. A los 12-13 años, la persona puede asumir la voz en primera persona y afirmar lo que sabe.

Para el apartado "Presentación"

"Me llamo Adam, tengo 12 años, estoy en 1º de ESO. Soy disléxico y un poco disortográfico. Lo que leo, lo entiendo bien, pero leo despacio y la ortografía sigue siendo frágil aunque sepa la regla. Lo que digo de forma oral suele ser más preciso que lo que escribo."

Para el apartado "Cómo ayudar"

"Puede: imprimirme los apuntes en tipografía Open Dyslexic 14, preguntarme de forma oral además de por escrito, darme tiempo adicional cuando es un examen largo, no quitar puntos por la ortografía cuando evalúa mi comprensión, permitirme usar un corrector para los textos escritos."

Para el apartado "Qué evitar"

"Qué evitar: hacerme leer en voz alta delante de la clase sin avisar, pedirme que copie en limpio tres páginas de golpe, penalizarme por la ortografía en una clase que no es de lengua, decir "esfuérzate más" cuando ya hago mucho más que la media."

Particularidades relacionadas con este caso

Este caso parte de la dislexia y de la disortografía, frecuentemente asociadas. También se extiende a la dislexia sin disortografía, con los mismos lugares para el QR pero un énfasis distinto en el texto (mantener el acento en la velocidad de lectura más que en la ortografía).

Casos similares

Otros tres casos en los que el QR permite que cada adulto del centro lea las mismas adaptaciones, sin reunión del equipo docente.