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Dislexia

La dislexia vuelve duraderamente costosa la decodificación de lo escrito, mientras que la inteligencia y la curiosidad permanecen intactas. Las letras se confunden o parecen moverse, y leer moviliza una energía que la mayoría no necesita gastar.

Leer unas páginas puede bastar para cansar. La ortografía suele quedar frágil, incluso tras mucho entrenamiento, porque es el tratamiento de los sonidos y de las letras lo que funciona de otra manera.

Leer, para una persona con dislexia, se parece a traducir una lengua extranjera en tiempo real: se consigue, pero exige atención en cada palabra, y queda menos para comprender el sentido.

De ahí una paradoja frecuente: un niño brillante de forma oral, lleno de ideas, que "se atasca" en cuanto hay que pasar por lo escrito. El problema no es ni las ganas ni el nivel, es el canal.

Lo escrito está en todas partes, no solo en lengua

La dislexia no pesa solo en clase de lectura. Un enunciado de matemáticas, una consigna de historia, un manual de instrucciones, un formulario administrativo: todo lo que pasa por el texto exige un sobreesfuerzo. Evaluar el fondo por separado de la ortografía suele hacer justicia a lo que la persona realmente sabe.

Lo que ayuda

  • privilegiar lo oral, o leer la consigna en voz alta,
  • aceptar el audio, la síntesis de voz y las tipografías adaptadas,
  • no penalizar la ortografía cuando se evalúa el razonamiento,
  • dar tiempo, y aligerar la cantidad de lectura.
Cifras clave

Dislexia en cifras

  • ~ 5-10 %de la población infantil en España presenta dislexia.Fuente: Federación Española de Dislexia (FEDIS).
  • ~ 4 / 5casos no diagnosticados antes de los 9 años en España, según estudios consolidados.Fuente: FEDIS ; DISFAM.
  • ~ 2 niños / 1 niñaen las cifras de diagnóstico escolar.Fuente: FEDIS.
  • ~ 7 %de prevalencia estimada en América Latina.Fuente: Estudios DISFAM / OPS.
  • ~ 40 %de menores con dislexia presentan otra dificultad asociada (TDAH, disgrafía, discalculia).Fuente: FEDIS.

Adaptaciones posibles

Existen varios apoyos, que se dosifican según la edad:

  • En la escuela: plan de acompañamiento (PAP, plan de acompañamiento personalizado), tiempo adicional, enunciados adaptados, herramientas de lectura por audio.
  • En el trabajo: RQTH (reconocimiento de la condición de trabajador con discapacidad, vía la MDPH, casa departamental de las personas con discapacidad) para la síntesis de voz, consignas orales o un corrector reforzado.
  • En el día a día: audiolibros, dictado por voz, lectura compartida sin presión sobre los errores.

Explicaciones según su perfil

Elija un perfil para leer la explicación adaptada.

Dislexia explicado a un Niño o niña

0–12 años

La dislexia es cuando leer es más difícil. Las letras pueden mezclarse o moverse ante los ojos, como si bailaran. Es como si tuvieras que apretar muy fuerte un botón para que se encienda la tele, mientras que para los demás es fácil.

La persona con dislexia es igual de inteligente y curiosa que los demás, pero leer le exige mucha energía. Se cansa rápido, puede equivocarse en palabras que conoce, y su lectura es más lenta.

No es vagancia, no es ser tonto. Es solo que el cerebro recibe las letras de una manera diferente. Con la ayuda de un adulto, se pueden encontrar formas más fáciles de leer y de aprender.

Casos concretos: Dislexia

casos de uso

Niño con dislexia, 14 años
Padre o madre → Profesor de cada asignatura
Cada profesor entiende las adaptaciones útiles sin que el alumno tenga que pedirlas en voz alta en cada clase.

Lugar del QR: Tarjeta plastificada entregada en mano al docente

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Adulto con dislexia, 41 años
La propia persona → Nuevo responsable
El responsable entiende por qué los informes escritos llevan tiempo y propone alternativas con naturalidad.

Lugar del QR: Mensaje directo al incorporarse a un puesto

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Adolescente con dislexia, 15 años
La propia persona → Compañero de estudios
El compañero entiende por qué tomar apuntes resulta difícil y puede ofrecer su ayuda con naturalidad.

Lugar del QR: Compartido por mensaje a un compañero de confianza

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Alumno de secundaria con dislexia, 12 años
Progenitor → Profesor de cada asignatura
Cada docente de asignatura lee las adaptaciones (tipo de letra, tiempo adicional, oralización) sin que el alumno tenga que reclamarlas en cada inicio de curso.

Lugar del QR: Etiqueta en el interior de la tapa de la agenda escolar

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Empleado con dislexia, 41 años
La propia persona → Nuevo responsable
El responsable propone de forma espontánea alternativas a las actas escritas (audio, notas tomadas por otra persona) sin que el empleado tenga que explicar su dislexia en cada reunión.

Lugar del QR: Mensaje directo al responsable durante el cambio de departamento

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Estudiante disléxica y dispráxica de primer año universitario, 19 años
La propia persona → Referente de discapacidad de la universidad
Una tarjeta deslizada en el expediente MDPH avisa a la referente de discapacidad, antes de la entrevista, de que Éloïse necesita un ordenador y un tercio de tiempo extra en los exámenes, sin tener que reexplicarlo todo oralmente en la primera cita.

Lugar del QR: Tarjeta deslizada en la carpeta del expediente MDPH entregado al servicio de discapacidad

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Candidata con dislexia a una oposición pública, 24 años
La propia persona → Miembro del tribunal de la oposición
El tribunal comprende de antemano por qué se concedió tiempo adicional o lectura en voz alta, sin que la candidata tenga que justificar su adaptación ante la comisión el día del examen oral.

Lugar del QR: Tarjeta colocada en la carpeta de citación entregada al vigilante de sala

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