¿Y si la referente de discapacidad descubriera, incluso antes de la primera cita, lo que un expediente de la MDPH (organismo departamental francés para la discapacidad) no siempre dice?
Una tarjeta deslizada en la carpeta del expediente de discapacidad, y Claire, la referente del servicio de discapacidad, sabe incluso antes de empezar la entrevista que Éloïse necesita más tiempo en los exámenes y un ordenador para escribir, no un recordatorio sobre su letra ilegible.
Este caso trata de una estudiante de 19 años de primer año de universidad, disléxica y dispráxica, que descubre en septiembre un servicio de discapacidad universitario que nunca ha conocido, sin la profesora referente que hacía de enlace en el instituto.
El momento vivido
Martes 8 de septiembre, 14:30 h, oficina del servicio de discapacidad en la planta baja del edificio administrativo. Éloïse espera en una silla de plástico, con la carpeta de cartón de su expediente MDPH apretada contra ella, todavía arrugada por las fotocopias del verano. Acaba de empezar primero de psicología, en una facultad el doble de grande que su antiguo instituto, sin la profesora referente que hacía de enlace como antes.
Claire, la referente de discapacidad, la llama y revisa el expediente antes de levantar la vista. Una tarjeta deslizada entre el certificado de la MDPH y la foto de carné muestra un código QR discreto. Claire lo escanea con el teléfono sobre su mesa: la ficha indica que Éloïse escribe despacio y se cansa rápido a mano, que un ordenador portátil y un tercio de tiempo extra en los exámenes cambian de verdad su formación, y que es mejor evaluar el fondo de sus respuestas que la presentación.
La entrevista arranca sobre estas bases en lugar de una serie de preguntas ya respondidas en el expediente. Claire anota directamente las adaptaciones que hay que transmitir al servicio de escolaridad, sin pedirle a Éloïse que reformule lo que ya ha escrito en otro sitio, y sin que una primera cita termine con un expediente incompleto por falta de tiempo.
- Usted lo escribe
- El QR está colocado
- El lector escanea
- Comprendido, sin volver a explicar
Dónde colocar el QR en este caso
Una estudiante que descubre por primera vez un servicio de discapacidad universitario necesita que la información llegue antes de la entrevista, no a lo largo de una conversación que quizás tenga que repetir varias veces al año, con la secretaría, los profesores o la biblioteca universitaria.
- Tarjeta deslizada en la carpeta del expediente MDPH entregado en recepción, descubierta por la referente al hojear los documentos adjuntos.
- QR impreso en la tapa de la carpeta de apuntes, mostrado directamente a un profesor que concede una adaptación a principio de semestre sin pasar por el servicio de discapacidad.
- Etiqueta pegada dentro de la funda del portátil, detectable por un vigilante de examen que debe comprobar que un material específico está autorizado.
- Enlace enviado por correo a la secretaría de la facultad, conservado en el expediente del estudiante, para que un profesor distinto cada semestre encuentre la misma información sin partir de cero.
La referencia a recordar: la información debe estar disponible desde el primer contacto administrativo, antes de que empiece el curso, no después de suspender un examen por falta de una adaptación puesta a tiempo.
Modelos de texto ya redactados
Tres modelos para adaptar a la propia situación. Cubren lo que una referente de discapacidad o un profesor lee primero en una primera cita: quién habla, qué adaptaciones cambian de verdad el día a día, y qué complica innecesariamente un examen o una clase.
Para el apartado «Presentación»
«Me llamo [nombre], tengo [edad] años. Soy disléxica y dispráxica: escribir a mano me exige mucho esfuerzo y tiempo, y leer un texto denso me cansa más rápido que a un compañero. Un ordenador y un tercio de tiempo extra en los exámenes cambian de verdad mi formación.»
Para el apartado «Cómo ayudar»
«Puede: autorizarme el ordenador portátil y el tercio de tiempo extra previstos en mi expediente, evaluar el fondo de mis respuestas en lugar de la presentación o la ortografía, y enviarme el material de clase con antelación cuando sea posible.»
Para el apartado «A evitar»
«A evitar: pedirme que copie los apuntes de la pizarra en el mismo tiempo que a los demás, comentar mi letra o mis faltas de ortografía delante del grupo, o dar por hecho que las adaptaciones se mantienen sin comprobarlas cada semestre.»
Discapacidades relacionadas con este caso
Este caso corresponde a la dispraxia y la dislexia, dos formas de funcionar que a menudo se dan juntas en un mismo estudiante y complican la escritura manual, la lectura rápida o la toma de apuntes en el aula magna. Ninguna de las dos afecta al razonamiento ni a la comprensión. La página vinculada detalla estas formas de funcionar y las adaptaciones útiles ante un servicio de discapacidad o un profesor que descubre la situación a principio de curso.
Casos similares
Otros momentos de la vida estudiantil en los que un profesor o un servicio administrativo descubre una particularidad ese mismo día, y en los que una información transmitida antes del encuentro evita tener que reexplicarlo todo cada nuevo semestre.
El interlocutor entiende de inmediato la situación y adapta su comunicación sin que la persona tenga que explicar lo que ya no puede formula…
Ver el caso Persona mayor con Alzheimer, 78 años Lector: Transeúnte, fuerzas del ordenEn caso de deambulación o desorientación, un tercero puede acceder a la información de urgencia y a los contactos de la familia.
Ver el caso Adulto con discapacidad cognitiva, 22 años Lector: Cualquier interlocutor en una situación de dificultadLa persona puede obtener ayuda sin tener que explicar oralmente lo que no puede formular.
Ver el casoYa no hay que contarlo a cada persona nueva.
Tres textos (presentación, cómo ayudar, qué evitar), un código QR compartido. Al escanear, su interlocutor lee lo que debe saber, en su propio lenguaje.