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Casos de uso

Niño con dispraxia seguido en un SESSAD, 9 años

La educadora especializada del SESSAD (servicio francés de apoyo escolar y domiciliario para niños con discapacidad) llega para la sesión de acompañamiento a domicilio. Abre el cuaderno de deberes y ve una hoja escrita a ordenador grapada junto al trabajo manuscrito. La letra es regular, casi demasiado cuidada, y un adulto podría suponer que lo ha hecho un progenitor en su lugar. Una pequeña pegatina en la esquina superior, un escaneo con el móvil: lee el protocolo que la familia acordó con ella hace tres meses, confirma que la hoja escrita a ordenador es realmente del niño y puede tranquilizar a la madre, que empezaba a dudar.

Este caso afecta a niños con dispraxia seguidos en un SESSAD, un ITEP (institución francesa de apoyo a niños con dificultades de comportamiento o emocionales) o un servicio de acompañamiento a domicilio, en los que un adulto ajeno a la familia (o una nueva referente) debe validar lo que ocurre a la hora de los deberes.

El momento vivido

Miércoles, 16:45. La educadora especializada del SESSAD llega para la sesión semanal. Sustituye a la titular, de baja hasta Navidad. Ha leído el expediente esa misma mañana en la reunión de equipo: dispraxia visuoespacial, terapia ocupacional desde hace dos años, un PPS (plan de escolarización individualizado francés) vigente en cuarto de primaria, y tolerancia a los trabajos escritos a ordenador para los textos largos. Lo sabe sobre el papel.

Se sienta en la mesita de la habitación de Malo y abre el cuaderno. La madre echa un vistazo: «el deber de lengua está hecho, pero no sé si está bien que escriba tanto a ordenador, ¿no debería practicar más a mano?». La educadora no quiere empezar con una lección delante del niño. Saca el móvil, escanea la pequeña pegatina de la parte superior de la hoja impresa y gira la pantalla hacia la madre: «mire, es exactamente el protocolo que acordamos con usted en junio, hay que mantenerlo, si no se le cansa la mano.»

La madre lee y asiente. La sesión puede empezar con algo distinto a una negociación sobre la escritura.

  1. Usted lo escribe
  2. El QR está colocado
  3. El lector escanea
  4. Comprendido, sin volver a explicar

Dónde colocar el QR en este caso

Una pegatina redonda de 2 cm en la esquina superior de cada hoja escrita a ordenador es el lugar más estable: la educadora la ve nada más abrir la carpeta, y también la madre y el abuelo. Lo ideal es integrarla directamente en el encabezado de la plantilla de Word o Google Docs que usa el niño para escribir, sin tener que pegarla a mano cada semana.

Evitar las fichas largas entregadas «por si acaso» a la educadora: se quedan en la carpeta del SESSAD y no salen cuando una sustituta toma el relevo. Evitar los correos a la coordinadora: se archivan y no se releen en el momento de la sesión.

Conviene duplicarlo: en la carpeta de seguimiento que la educadora completa después de cada sesión, una tarjeta plastificada con el mismo QR permite que la terapeuta ocupacional privada que también sigue a Malo esté alineada con el protocolo del equipo del SESSAD.

Esta redundancia importa: el protocolo de los deberes es el principal punto de desacuerdo entre padres y profesionales del ámbito médico-social. Un QR bien colocado sustituye dos reuniones de coordinación.

Modelos de texto ya redactados

Tres plantillas para reutilizar, acortar o ajustar. Van dirigidas a la educadora que llega a la sesión, a la sustituta que la cubre, a la terapeuta ocupacional privada y a cualquier profesional del ámbito médico-social que en algún momento participe en el seguimiento del niño. Deben leerse en treinta segundos, sin tener que consultar todo un PPS.

Para el apartado «Presentación»

«Malo tiene 9 años, está en cuarto de primaria y es seguido en un SESSAD desde 2023. Dispraxia visuoespacial diagnosticada a los 6 años, terapia ocupacional semanal, PPS en curso. Protocolo de deberes acordado con el equipo: a mano para los ejercicios cortos (menos de 5 líneas), a ordenador para los textos largos. Lo que está impreso es suyo, nadie lo hace en su lugar.»

Para el apartado «Cómo ayudar»

«Puede: recordar a los padres cuidadores que acepten los trabajos a ordenador sin comentarios, fijar este protocolo en una reunión de equipo si un familiar cuidador (abuelo, pareja del progenitor) se aparta de él, prever 5 minutos de pausa entre dos ejercicios escritos a mano, valorar en la sesión el razonamiento más que la caligrafía, avisar al responsable del PPS si un docente rechaza los trabajos a ordenador.»

Para el apartado «Qué evitar»

«Evitar: reabrir en la sesión la cuestión de «debería practicar más a mano» (ya zanjada con la terapeuta ocupacional), pedirle que copie a mano en limpio una hoja escrita a ordenador, comparar su letra con la de un hermano o un primo, dejar que un familiar cuidador imponga su propio criterio gráfico. El protocolo es un marco, no una negociación semanal.»

Discapacidades relacionadas con este caso

Este caso parte de la dispraxia del desarrollo seguida en un SESSAD. También afecta a niños con disgrafia asociada (escritura a mano que se vuelve dolorosa más allá de unas pocas líneas) y a niños con TDA sin hiperactividad (fatiga atencional en las tareas de motricidad fina).

Casos similares

Otros tres casos en los que el QR establece un marco médico-social validado, sin que la educadora o la terapeuta ocupacional tengan que retomar la coordinación desde cero cada vez que cambia la referente.

¿Lo explica a menudo?

Ya no hay que contarlo a cada persona nueva.

Tres textos (presentación, cómo ayudar, qué evitar), un código QR compartido. Al escanear, su interlocutor lee lo que debe saber, en su propio lenguaje.