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Casos de uso
Viaja sola y su epilepsia no se ve: la tarjeta guardada junto a la tarjeta de embarque enseña a la tripulación qué hacer si Lila pierde el conocimiento a diez mil metros de altura

Viaja sola y su epilepsia no se ve: la tarjeta guardada junto a la tarjeta de embarque enseña a la tripulación qué hacer si Lila pierde el conocimiento a diez mil metros de altura

Una tarjeta guardada entre el pasaporte y la tarjeta de embarque, escaneada por el jefe de cabina antes del despegue o por la azafata que se acerca al asiento, y la tripulación sabe en treinta segundos qué puede pasar, qué hay que hacer y qué es mejor dejar que ocurra.

Este caso trata de una mujer de 24 años que vive con una epilepsia estabilizada la mayor parte del tiempo y que viaja sola en avión. El perfil lo escribe ella misma, para una tripulación que no volverá a ver y que tendrá solo unos minutos para reaccionar.

El momento vivido

Vuelo de 6 h 40 a Lisboa, fila 23, asiento de pasillo. Lila durmió cuatro horas la noche anterior, lo que la inquieta un poco. En la cabina, el jefe de cabina termina de revisar los cinturones, los carritos chirrían, alguien se ríe tres filas más atrás. Sabe que la falta de sueño, la luz cruda de los focos y el cansancio del viaje no se llevan bien con ella.

Al embarcar, entregó su tarjeta al auxiliar de la puerta. Él escaneó el QR de un gesto, leyó tres líneas, asintió y anotó el número de asiento en su tableta de servicio. Una hora después del despegue, Lila reconoce la señal que conoce demasiado bien: un sabor metálico en la boca, el entorno que se aleja. Apenas tiene tiempo de levantar la mano hacia el botón de llamada.

La azafata llega, tranquila. Aparta el reposabrazos, coloca un cojín bajo su cabeza, afloja el cuello de la ropa, no le pone nada en la boca y mira el reloj. Avisa al comandante sin correr. Cinco minutos después, Lila abre los ojos, agotada, y lo primero que oye es una voz que dice su nombre. Nadie ha gritado por los pasillos, nadie ha ido a buscar un médico a la carrera.

  1. Usted lo escribe
  2. El QR está colocado
  3. El lector escanea
  4. Comprendido, sin volver a explicar

Dónde colocar el QR en este caso

Una tripulación cambia en cada vuelo y nadie rebusca en un bolso en pleno pasillo. El QR debe estar, por tanto, al alcance de la propia Lila, de su vecino de asiento y del personal de cabina, sin tener que sacar nada.

  • Tarjeta guardada entre el pasaporte y la tarjeta de embarque, que se saca en el control y luego en la puerta del avión: el auxiliar la ve desde la acogida.
  • Bolsillo del asiento delante de ella, con la tarjeta apoyada contra la revista de a bordo, para la azafata que interviene cuando Lila ya no puede mostrar nada.
  • Fondo de pantalla del teléfono bloqueado, con el QR visible sin código, para una tripulación que busca información sin tocar sus cosas.
  • Pulsera de silicona o funda de pasaporte llevada al cuello, como respaldo, por si el bolso se ha quedado en el compartimento superior.

A evitar: el QR pegado en el reverso de la tarjeta de embarque, que cambia de manos, o guardado en el equipaje de mano, fuera de alcance. La regla aquí es la redundancia: tres lugares, ninguno de los cuales depende de un bolso abierto. Para preparar la ficha basta con un perfil de myHandiQR.

Modelos de texto ya escritos

Los modelos siguientes sirven de punto de partida para rellenar los apartados del perfil. Se reescriben con tus palabras: la forma en que describes lo que sientes venir es solo tuya, y ese detalle es lo que hace útil la ficha para una tripulación.

Para el apartado "Presentación"

"Me llamo Lila, tengo 24 años y vivo con epilepsia. Está estabilizada la mayor parte del tiempo, pero el cansancio, la falta de sueño y las luces intensas pueden despertarla. Viajo sola. Entre episodios soy autónoma y converso con normalidad."

Para el apartado "Cómo ayudar"

"Si pierdo el conocimiento: despejen el espacio a mi alrededor, protejan mi cabeza con un cojín, gírenme de lado cuando cesen las sacudidas. Anoten la hora de inicio. Háblenme con calma después, tardo unos minutos en encontrar las palabras. Avisen al comandante y sigan su procedimiento."

Para el apartado "Qué evitar"

"No me pongan nada en la boca, ni agua ni medicamentos durante el episodio. No me sujeten con fuerza. No llamen a toda la fila para pedir ayuda. No me pidan que me levante justo después. No hablen de mí en voz alta como si no estuviera."

Condiciones a las que se aplica este caso

Este caso se aplica ante todo a la epilepsia. También sirve para otras particularidades que pueden manifestarse en viaje sin avisar: malestares repetidos, pérdidas de conocimiento breves, crisis de pánico en espacios cerrados. El principio es el mismo, solo cambian las indicaciones.

Casos similares

Los casos siguientes comparten el mismo mecanismo: un profesional de paso, sin información previa, debe entender en pocos segundos qué puede hacer y, sobre todo, qué es mejor no hacer.

Lo intento, sin tarjeta