Durante una crisis de pánico en público, la tarjeta de la cartera invita al transeúnte a sentarse al lado y a bajar la voz, sin precipitar nada
Una tarjeta en el bolsillo trasero del vaquero, tendida sin decir una palabra en el momento en que la crisis sube, y la persona que se ha detenido sabe que debe sentarse al lado, hablar bajo y esperar, en lugar de llamar al 18 (los bomberos en Francia) o reunir gente alrededor.
Este caso trata de un adulto de 31 años con crisis de pánico graves, que prepara él mismo su perfil. Se dirige a la gente con la que se cruza en un lugar público, en un andén, en una cola, o al compañero de trabajo presente ese día.
En el andén, antes del tren
El RER (el tren de cercanías de París) se anuncia con quince minutos de retraso, y el andén se llena. Camille, de 31 años, siente que el suelo se vuelve inestable, el corazón que late demasiado rápido, las manos que hormiguean. Conoce lo que viene después: la sensación de ahogo, la certeza absurda de que va a desplomarse delante de todo el mundo. Se apoya en un pilar y se deja resbalar hasta el suelo. Una señora se agacha delante de ella. "¿Quiere que llame a los bomberos?" Lo único que Camille consigue hacer es negar con la cabeza.
Saca del bolsillo trasero una tarjeta plastificada y la tiende sin levantar la vista. La señora escanea el QR. En unos segundos, lee lo que Camille escribió ella misma, una noche tranquila: lo que ocurre es una crisis de pánico, sube rápido y luego baja. Lo que ayuda es quedarse al lado sin tocarla, hablar despacio, contar con ella alargando la espiración más que la inspiración. Lo que agrava las cosas es la multitud que se forma, las preguntas en ráfaga, la sirena.
La señora se levanta, aparta a dos curiosos con un gesto, vuelve a sentarse en el borde del andén y cuenta en voz baja. El tren entra en la estación. Camille sube, todavía sin aliento, pero de pie. Nadie ha formado un círculo a su alrededor, nadie ha llamado a los servicios de emergencia sin preguntarle, y no ha tenido que explicar, entre dos inspiraciones, que no estaba ni borracha ni sufriendo un infarto.
- Usted lo escribe
- El QR está colocado
- El lector escanea
- Comprendido, sin volver a explicar
Dónde colocar el QR en este caso
Durante la crisis, los gestos finos se vuelven difíciles y desbloquear un teléfono puede quedar fuera de alcance. El QR debe estar entonces en un soporte que la mano agarra sin pensar, y que otra persona puede coger en su lugar si usted se lo tiende.
- Tarjeta plastificada en el compartimento delantero de la cartera, el que se abre de un solo gesto, o directamente en el bolsillo trasero del vaquero cuando el bolso se queda en el vestuario.
- Etiqueta en la parte trasera de la funda del teléfono, impresa desde una plancha A4 de etiquetas (modelo estándar), legible incluso con la pantalla bloqueada.
- Etiqueta en la tarjeta de empresa, de la misma plancha A4, para el compañero que le encuentra en la sala de descanso o en la escalera de emergencia.
- Enlace enviado a una persona de confianza de la oficina, incluso antes de la primera crisis en el lugar de trabajo, para que ya sepa qué decir a los demás cuando ocurra.
La regla aquí es la legibilidad a un brazo de distancia. Un QR que hay que buscar en el fondo de un bolso no servirá nunca, porque el momento en que se vuelve útil es exactamente aquel en el que ya no se busca nada.
Modelos de texto ya redactados
Las plantillas siguientes sirven de punto de partida para rellenar las secciones del perfil. Se reescriben con sus palabras, porque lo que calma una crisis en su caso no será exactamente lo que calma la de otra persona.
Para la sección "Presentación"
"Me llamo [nombre], tengo [edad] años. Lo que está viendo es una crisis de pánico. Mi cuerpo reacciona como si hubiera un peligro inmediato, aunque no lo haya. Entiendo todo lo que me dice, aunque no consiga responder enseguida. Sube rápido, después baja, y sé que va a pasar."
Para la sección "Cómo ayudar"
"Puede quedarse a mi lado sin tocarme, y decirme simplemente que se queda. Puede hablar despacio, con frases cortas. Puede contar conmigo, alargando la espiración más que la inspiración. Puede ayudarme a alejarme del ruido y de la multitud si consigo caminar. Si tiene alguna duda, llame al [teléfono]."
Para la sección "Qué evitar"
"Evite reunir gente a mi alrededor, la presencia de un círculo lo amplifica todo. Evite sacudirme, levantarme a la fuerza o abrazarme. Evite las órdenes del tipo cálmate y las preguntas en ráfaga. Evite hacerme respirar en una bolsa. Evite llamar a los servicios de emergencia sin preguntármelo antes, salvo si pierdo el conocimiento."
Patologías relacionadas con este caso
El trastorno de pánico pertenece a la familia de los trastornos de ansiedad, y es bajo esa entrada donde se clasifica aquí la ficha correspondiente. Entre dos crisis, lo que más pesa suele ser la anticipación de la siguiente, a veces con una evitación progresiva de los lugares donde ya ha ocurrido una crisis: el metro, una cola, un ascensor. Nada de todo esto se ve desde fuera.
Casos similares
Los casos siguientes se desarrollan todos ante un desconocido, en un lugar público, en un momento en el que la persona afectada ya no puede hablar por sí misma. El QR cambia lo que ese desconocido decide hacer en el minuto siguiente.
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